PRIMAVERA
Hoy con el nuevo día, renace la esperanza
Un leve rayo de sol entra por mi ventana
El aire me trae tú cálida mirada
Olor de café recién hecho y tostadas
La risa de tú hija alegra mi alma
Da vigor a mi cuerpo, chispa a la mirada
Me hace levantar los ojos y decir gracias
El cielo es azul, la noche clara
Hay numerosas estrellas, luna plateada
Toda la belleza trasciende, asombrada
De una semilla que era casi nada
Ha nacido un brote, un árbol con ramas
Puede que hubiera estiércol para que brotara
Dolores, penas, inviernos, nevadas
Pero esta primavera hay que aprovecharla
No me pierdas ni un segundo de su risa y sus caricias
Yo por mi parte para esto soy una avara
viernes, 19 de abril de 2013
sábado, 2 de marzo de 2013
EL PASO DEL TIEMPO
Una vida desde la fe se asemeja más a la subida a una montaña que a la somnolencia de quién esta sentado al lado de una chimenea . Ahora bien , quien emprende la travesía sabe y experimenta cada vez más que la aventura a la cual nos invita la fe, merece la pena (Benedicto XVI).
La fidelidad es una virtud que supera el tiempo, tiene que ver con la eternidad ?????.
El futuro se construye donde los hombres se encuentran mutuamente con convicciones capaces de configurar la vida y el buen futuro crece donde estas convicciones vienen de la verdad y a ella llevan . (Benedicto XVI)
La luna hizo su ronda por el cielo tantas veces que perdí la cuenta (Isabel San Sebastian . Un reino lejano).
Espero que mi vida continúe siendo como un sendero . Mientras caminaba hacia La Meca, vi con claridad que en la trama del mundo la vida del hombre es de todas formas una gran ventana que supone mi crecimiento, hacia lo máximo del ser , una maduración ,una unificación pero al mismo tiempo paradas, crisis y disminuciones.
(Jesús Sanchez Adalid - El Mozárabe).
viernes, 8 de febrero de 2013
POR SAN BLAS LAS CIGÜEÑAS VERAS


Una mañana de cierta primavera llegaron a lo alto del campanario de un pueblo castellano María Cigüeña, José Cigüeño y Pepito Cigüeñin. Venían de muy lejos, el lugar les era muy familiar y muy querido. José Cigüeño paseo su vista lentamente por todo el paisaje, como queriendo comprobar que nada había cambiado, y que cada cosa permanecía en su sitio.
Allá a lo lejos se divisaba el cauce de un pequeño riachuelo con su puente, una pareja de vacas tiraba de una carro. El hombre iba delante, amoldando su paso al cansino de los animales. Unas cuantas mujeres lavaban la ropa y la tendían sobre la hierba o en las paredes de piedra de los prados .A ráfagas se oían las risas y su parloteo. También sonaban , de vez en cuando, algunas esquilas.
José Cigüeño pensó que el vaquero con sus vacas no debía de andar muy lejos .María Cigüeña estaba muy atareada colocando las ramitas del nido en su sitio, mientras Pepito Cigüeñin no dejaba de dar la lata rebulléndose en el nido, hasta reconoció José Cigüeño el gallo del tío Tino, que había crecido mucho y tenia el plumaje cambiado.¡Caramba! le comento a María Cigüeña, que orgulloso se ha vuelto este animal, mientras observaba como el gallo se paseaba con la cabeza erguida por el corral.
Ya salía humo de muchas chimeneas y le pareció percibir el burbujeo de los pucheros cociendo en la lumbre al pie de los leños, lo que si llego hasta él de un modo claro fue el olor a leña quemada y esto le hizo recordar que era necesario aprovisionarse de algún alimento, pero no quiso hacerlo sin antes haberse paseado con cierto detenimiento por todo el campanario , el tejado y hasta asomar el pico al camposanto que estaba al lado de la misma iglesia.
¡Qué orgulloso estaba él de este lugar, que era su casa por algún tiempo! De todos los nidos que tenía, este era el que más le gustaba. Las casas subían por la ladera del monte hasta cerca de la iglesia, que estaba en lo alto, parecía como si las chimeneas y los tejados estuvieran de rodillas.
Sino hubiera sido por que el estómago empezaba a dar señales de no tener nada dentro estaría aquí un rato más, pero Maria Cigüeña había terminado ya el arreglo del nido y con su tac-tac llamó a José Cigüeño. Se cogieron de las alas y fueron volando a buscar alimentos no muy lejos .
Pepito Cigüeñin a pesar de las advertencias que su madre le había dado, no dejaba de moverse de acá para allá en el nido y es que era muy travieso.
Oyó voces y asomó el pico más y más, para poder ver de donde venían. Entonces fue cuando por primera vez supo quien era Teruche. Tenía la cabeza llena de tirabuzoncitos negros que caían en cascada desde el recogido del lazo, casi siempre de colores muy vivos. Pepito Cigüeñin veía como la niña entraba y salía por la puerta de la casa muy atareada en arreglar la casita de sus muñecas y vestirlas a todas, ahora sacaba un paño de cocina y arropaba a una de ellas, luego traía en su manita unos granos de arroz y los echaba en un pequeño pucherito de aluminio con mucho cuidado, tapaba y lo arrimaba al fuego , de vez en cuando removía con una pequeña cucharita y meneaba la cabeza simulando probar el exquisito guiso que estaba preparando contrariada porque el parecer no estaba en su punto. Embelesado Pepito Cigüeñin con los juegos de Teruche no se dio cuenta que su pico se asomaba demasiado y cayó dando vueltas desde lo alto del campanario. Sus huesecillos se estremecieron, crujieron y pudo dar gracias a Dios de caer encima de una enorme boñiga que aquella mañana había depositado la vaca del tío Quico.
En el silencio de la tranquila mañana Teruche percibió que algo trágico habia ocurrido en el nido de las cigüeñas. Miro hacia la torre de la iglesia con el corazón estremecido en su pecho y le dio el tiempo justo de ver como Pepito Cigüeñin se desplomaba desde el nido del campanario. Su piar dolorido. Alarmada llamo a su amigo Pedro El Aturdido y entre los dos recogieron con mucho cuidado al magullado Cigüeñin.
De cómo volvió al nido ya os lo contare en otra ocasión porque sino sería muy largo.
Una mañana de cierta primavera llegaron a lo alto del campanario de un pueblo castellano María Cigüeña, José Cigüeño y Pepito Cigüeñin. Venían de muy lejos, el lugar les era muy familiar y muy querido. José Cigüeño paseo su vista lentamente por todo el paisaje, como queriendo comprobar que nada había cambiado, y que cada cosa permanecía en su sitio.
Allá a lo lejos se divisaba el cauce de un pequeño riachuelo con su puente, una pareja de vacas tiraba de una carro. El hombre iba delante, amoldando su paso al cansino de los animales. Unas cuantas mujeres lavaban la ropa y la tendían sobre la hierba o en las paredes de piedra de los prados .A ráfagas se oían las risas y su parloteo. También sonaban , de vez en cuando, algunas esquilas.
José Cigüeño pensó que el vaquero con sus vacas no debía de andar muy lejos .María Cigüeña estaba muy atareada colocando las ramitas del nido en su sitio, mientras Pepito Cigüeñin no dejaba de dar la lata rebulléndose en el nido, hasta reconoció José Cigüeño el gallo del tío Tino, que había crecido mucho y tenia el plumaje cambiado.¡Caramba! le comento a María Cigüeña, que orgulloso se ha vuelto este animal, mientras observaba como el gallo se paseaba con la cabeza erguida por el corral.
Ya salía humo de muchas chimeneas y le pareció percibir el burbujeo de los pucheros cociendo en la lumbre al pie de los leños, lo que si llego hasta él de un modo claro fue el olor a leña quemada y esto le hizo recordar que era necesario aprovisionarse de algún alimento, pero no quiso hacerlo sin antes haberse paseado con cierto detenimiento por todo el campanario , el tejado y hasta asomar el pico al camposanto que estaba al lado de la misma iglesia.
¡Qué orgulloso estaba él de este lugar, que era su casa por algún tiempo! De todos los nidos que tenía, este era el que más le gustaba. Las casas subían por la ladera del monte hasta cerca de la iglesia, que estaba en lo alto, parecía como si las chimeneas y los tejados estuvieran de rodillas.
Sino hubiera sido por que el estómago empezaba a dar señales de no tener nada dentro estaría aquí un rato más, pero Maria Cigüeña había terminado ya el arreglo del nido y con su tac-tac llamó a José Cigüeño. Se cogieron de las alas y fueron volando a buscar alimentos no muy lejos .
Pepito Cigüeñin a pesar de las advertencias que su madre le había dado, no dejaba de moverse de acá para allá en el nido y es que era muy travieso.
Oyó voces y asomó el pico más y más, para poder ver de donde venían. Entonces fue cuando por primera vez supo quien era Teruche. Tenía la cabeza llena de tirabuzoncitos negros que caían en cascada desde el recogido del lazo, casi siempre de colores muy vivos. Pepito Cigüeñin veía como la niña entraba y salía por la puerta de la casa muy atareada en arreglar la casita de sus muñecas y vestirlas a todas, ahora sacaba un paño de cocina y arropaba a una de ellas, luego traía en su manita unos granos de arroz y los echaba en un pequeño pucherito de aluminio con mucho cuidado, tapaba y lo arrimaba al fuego , de vez en cuando removía con una pequeña cucharita y meneaba la cabeza simulando probar el exquisito guiso que estaba preparando contrariada porque el parecer no estaba en su punto. Embelesado Pepito Cigüeñin con los juegos de Teruche no se dio cuenta que su pico se asomaba demasiado y cayó dando vueltas desde lo alto del campanario. Sus huesecillos se estremecieron, crujieron y pudo dar gracias a Dios de caer encima de una enorme boñiga que aquella mañana había depositado la vaca del tío Quico.
En el silencio de la tranquila mañana Teruche percibió que algo trágico habia ocurrido en el nido de las cigüeñas. Miro hacia la torre de la iglesia con el corazón estremecido en su pecho y le dio el tiempo justo de ver como Pepito Cigüeñin se desplomaba desde el nido del campanario. Su piar dolorido. Alarmada llamo a su amigo Pedro El Aturdido y entre los dos recogieron con mucho cuidado al magullado Cigüeñin.
De cómo volvió al nido ya os lo contare en otra ocasión porque sino sería muy largo.
miércoles, 30 de enero de 2013
UN LIBRO PERDIDOOlía a fresco por el paseo del Prado , Pepe había regado los jardines, era de mañana y pocas personas en la calle caminaban sin prestar mucha atención, ni a los jardines recién regados , ni a Pepe arrastrando su larga manguera amarilla para enrollarla y echársela al hombro. Pepe es muy delgado ,tiene mucho pelo pero ya muy blanco, un aire cansado. Lleva botas altas de goma .Tiene los ojos muy azules , azul cielo y una chispa en ellos que combina estupendamente con su sonrisa burlona . No se separa de su pitillo colgado casi siempre en su boca.
Esta mañana, como todas, no piensa en nada , automáticamente realiza su trabajo. Un reguerillo de agua sucia corre por el bordillo de la acera . Ahora se ha sentado a fumar un pitillo en uno de los bancos de piedra y se topa con un librito pequeño, esta un poco ajado, pero lo guarda en un bolsillo. ¿Quién puede imaginarse el itinerario de ese libro encontrado al azar?
sábado, 19 de enero de 2013
AÑORANZA
Noche escóndeme tus misterios
Rodéame de melancolías
Cúbreme de silencios
Platea luna las sombras
siniestras
Envuelve con lava de luz
Apaga las músicas estridentes
Echa un manto sobre el humo
Cristaliza las fuerzas de
pasión
Que las figuras de sal
Conviertan el humo en colores
Las olas del mar suenen
acordes
Sinfonía sin parar de
eternidad
Y en cada casa blanca
La sombra de la luna suavice
de plata
El negro del alma en vela
Despierte el sentido con suave
rayo
Del cielo violando el cristal
Sin meter ruido
Volando un coche en el aire
Dormido en el muelle colchón
De silencios violentos rojizos
Noche de la gran ciudad
Me dan envidia tus silencios
dormidos
Cuando mi alma a pesar mío
Rompe todos los silencios
Todos los sonidos
Y lucha por descansar
En el regazo de amor
En el cobijo de tus cálidos
brazos
Y encontrar el hueco
Por el gorrión su nido
En una gran ciudad
De coches sin ruido
De noches dormidas
De luna en sigilo
Cuando la añoranza
De un amor vivido
De una pasión que se ha ido
Resuena en el latido
Y duerme en el olvido
miércoles, 2 de enero de 2013
-La esperanza es el bastón en que se apoyan los amantes. Camina apoyado en él y úsalo para espantar los pensamientos negativos.(Shakespeare)
- No dejes crecer la hierba en el camino de la amistad (Platón)
- La medida del amor es amar sin medida (S. Agustin)
- El amor es la superación de la diferencia en la unidad…???
-Inefable es lo incomparablemente bello, que al romper con su esplendor la armonía de lo creado despierta en nosotros la idea de lo infinito….?????.
La tristeza es la escoria del egoísmo (S.Josemaria )
martes, 11 de diciembre de 2012
EL TERREMOTO
Al salir nuevamente a la calle percibió aquel olor tan especial de los días de lluvia, mezcla de hierba, flores mojadas. ¡Hola Pedro! Era su amigo Trampantojos el que se presentaba en sus peores momentos y eran amigos porque compartían las peores travesuras, su imaginación la de Pedro El Aturdido, se juntaban con la maldad del Trampantojos y aquello era una mezcla explosiva ¡Una bomba!
Las gallinas picoteaban en el corral ajenas al terremoto que se aproximaba y las vacas rumiaban pacíficamente conviviendo en armonía.
Trampantojos susurro: Pedro, el gallo pelirrojo tiene manía al gallo pequeñajo, a todas horas le pica y le incordia, pienso que hoy sería un buen momento para darle un escarmiento ¿Qué te parece si les atásemos y que tengan que pasar todo el día juntos para ver si acaban por entenderse?
En un santiamén acabo el día gris y plomizo para Pedro “ El Aturdido”, Trampantojos corría, perseguía y gritaba al gallo pequeñajo y Pedro al pelirrojo.
El Terremoto que se formó en el corral no se puede explicar en pocas palabras, las gallinas cacareaban y subían con su corto vuelo chocándose unas con otras, la vaca que se había levantado perezosamente, entumecidas las patas, tuvo que aligerar e indecisa y aturdida chocándose con los pesebres, acabo arrastrando las palas, los cubos y salió haciendo sonar rabiosamente la esquila que colgaba de su cuello por el portalón del corral hacia un rumbo desconocido. El perro empezó a ladrar con furia y finalmente Trampantojos cayo sobre el nidal aplastando la pareja de huevos que las pacíficas gallinas habían colocado con amorosa delicadeza, pero... sin el gallo pequeñajo en sus manos. Pedro miró a su alrededor ¡era un terremoto! ¿Qué iba a pasar?
¡Dios mío! Es la hora del colegio. Salieron corriendo a la escuela.
Sentados en su pupitre Pedro “El Aturdido” y Trampantojos escuchaban al maestro que explicaba, lo que era un terremoto y su efecto devastador.
Pedro “El Aturdido” pensó en otro terremoto el que había provocado con su amigo Trampantojos.
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